Skinheads antifascistas: el lado rojo de la fuerza
Esta crónica intenta construir un poco el movimiento skinhead y a su vez da la sensación de querer tirar abajo ciertos prejuicios es imaginarios sociales que asocian a esta subcultura con los pro nazis.
La línea en la cual se sostiene el relato está basada en el encuentro del cronista con algunos de los personajes que son skin heads. En un primer momento describe la situación de un encuentro en particular, le da mucha importancia a la observación del cronista y eso se nota por el detallismo en las distancias y en que pone énfasis en la lejanía y cercanía de él y de los skin heads. Cuando termina de relatar esta situación deja en claro que estuvo dos meses con ellos para poder construir su historia y presenta a los personajes.
En una segunda parte, se cuestiona sobre la no historicidad que se le da al fenómeno y se propone a contar la historia del movimiento. El relato es muy relajado, simple y claro. Acá se explica la justificación del por qué existe el prejuicio con esta gente. Luego de esto, retoma la estructura basada en el encuentro con los skin heads, tiene muy presente el lugar geográfico (en este caso Parque Centenario) y empieza a profundizar con las historias de diferentes personas que dan cuenta un poco de las características de los skin heads.
Por otro lado, se nota mucho el trabajo con testimonio. Si bien el cronista se nota presente, abundan más los testimonios ya sean desde enunciados directos o desde el relato del propio narrador.
En cuanto a los testimonios directos, se muestra un poco la opinión propia de los skin heads frente a su vida y a lo que es formar parte de este grupo.
En una tercer parte, se cuenta la historia de la muerte de Marcelo Scalera, que desde un principio, se van dando indicios poco claros sobre este acontecimiento y lo que significó para algunos de estos personajes.
Por último, el cronista resume un poco el recorrido geográfico que fue haciendo a lo largo de su trabajo y a su vez afirma que el recorrido que suelen hacer ellos siempre. Es un forma más de mostrar “su realidad”.
La crónica termina con un juicio de valor algo irónico por parte del cronista, que finalmente toma posición sobre lo que vio y vivió.
En campaña con Duhalde y Ortega
La línea en la cual se sostiene el relato está basada en el encuentro del cronista con algunos de los personajes que son skin heads. En un primer momento describe la situación de un encuentro en particular, le da mucha importancia a la observación del cronista y eso se nota por el detallismo en las distancias y en que pone énfasis en la lejanía y cercanía de él y de los skin heads. Cuando termina de relatar esta situación deja en claro que estuvo dos meses con ellos para poder construir su historia y presenta a los personajes.
En una segunda parte, se cuestiona sobre la no historicidad que se le da al fenómeno y se propone a contar la historia del movimiento. El relato es muy relajado, simple y claro. Acá se explica la justificación del por qué existe el prejuicio con esta gente. Luego de esto, retoma la estructura basada en el encuentro con los skin heads, tiene muy presente el lugar geográfico (en este caso Parque Centenario) y empieza a profundizar con las historias de diferentes personas que dan cuenta un poco de las características de los skin heads.
Por otro lado, se nota mucho el trabajo con testimonio. Si bien el cronista se nota presente, abundan más los testimonios ya sean desde enunciados directos o desde el relato del propio narrador.
En cuanto a los testimonios directos, se muestra un poco la opinión propia de los skin heads frente a su vida y a lo que es formar parte de este grupo.
En una tercer parte, se cuenta la historia de la muerte de Marcelo Scalera, que desde un principio, se van dando indicios poco claros sobre este acontecimiento y lo que significó para algunos de estos personajes.
Por último, el cronista resume un poco el recorrido geográfico que fue haciendo a lo largo de su trabajo y a su vez afirma que el recorrido que suelen hacer ellos siempre. Es un forma más de mostrar “su realidad”.
La crónica termina con un juicio de valor algo irónico por parte del cronista, que finalmente toma posición sobre lo que vio y vivió.
En campaña con Duhalde y Ortega
Esta crónica tiene dos partes muy marcadas: en un primer momento es muy descriptiva y el cronista está muy presente y en un segundo momento se basa en testimonios.
La crónica se basa en el viaje de vuelta que hacen los candidatos presidenciales desde el norte hacia Buenos Aires. Me parece muy interesante el juego que hace el cronista con el nombre del tren, “La Esperanza”. Lo utiliza con cierto tipo de ironía.
Después de la descripción de la partida se presentan los personajes y se vuelve a jugar con el nombre del tren, cuando cita lo que una persona dice “manténganse lejos del tren”, “lejos de la esperanza”.
En esta parte de la crónica hay un trabajo de descripción bastante fuerte en donde se vislumbran las paradojas que trae todo este espectáculo político en el cual aparece un tren para que lleguen los candidatos, pero su vez en la cotidianeidad del lugar todo se presenta desolado y abandonado. Se le da mucha importancia a la mirada del narrador desde adentro del tren. Esto da lugar a una reflexión del cronista y su toma de posición dentro de toda la escena que el la resume en una foto.
Esta reflexión sobre la foto fue un buen recurso para articular la primera parte con la segunda ya que ésta última comienza con “la meta de un político es convertirse en un afiche…” “A veces es bueno agarrar los afiches y arrugarlos hasta que le salga la tinta por los ojos”. Esta reflexión da paso a un cuestionario del cronista hacia los candidatos. Lo se resalta de estas preguntas es su contenido. No son las típicas preguntas que se les suelen hacer a los políticos, sino que pareciera que se intenta desmitificar la imagen del político que aparece en una foto. Hay una idea de mostrar “el otro lado” de la situación. Eso está muy presente en toda la crónica, a mi parecer. Desde que se quiere mostrar el “otro lado” desde la intimidad del viaje dentro del tren, y también en la segunda parte se muestra el otro lado de la imagen que representa el afiche.
Finalmente, la crónica termina con la vuelta a Retiro y se mantiene de parte del cronista la idea de toda la situación como un espectáculo.
La crónica se basa en el viaje de vuelta que hacen los candidatos presidenciales desde el norte hacia Buenos Aires. Me parece muy interesante el juego que hace el cronista con el nombre del tren, “La Esperanza”. Lo utiliza con cierto tipo de ironía.
Después de la descripción de la partida se presentan los personajes y se vuelve a jugar con el nombre del tren, cuando cita lo que una persona dice “manténganse lejos del tren”, “lejos de la esperanza”.
En esta parte de la crónica hay un trabajo de descripción bastante fuerte en donde se vislumbran las paradojas que trae todo este espectáculo político en el cual aparece un tren para que lleguen los candidatos, pero su vez en la cotidianeidad del lugar todo se presenta desolado y abandonado. Se le da mucha importancia a la mirada del narrador desde adentro del tren. Esto da lugar a una reflexión del cronista y su toma de posición dentro de toda la escena que el la resume en una foto.
Esta reflexión sobre la foto fue un buen recurso para articular la primera parte con la segunda ya que ésta última comienza con “la meta de un político es convertirse en un afiche…” “A veces es bueno agarrar los afiches y arrugarlos hasta que le salga la tinta por los ojos”. Esta reflexión da paso a un cuestionario del cronista hacia los candidatos. Lo se resalta de estas preguntas es su contenido. No son las típicas preguntas que se les suelen hacer a los políticos, sino que pareciera que se intenta desmitificar la imagen del político que aparece en una foto. Hay una idea de mostrar “el otro lado” de la situación. Eso está muy presente en toda la crónica, a mi parecer. Desde que se quiere mostrar el “otro lado” desde la intimidad del viaje dentro del tren, y también en la segunda parte se muestra el otro lado de la imagen que representa el afiche.
Finalmente, la crónica termina con la vuelta a Retiro y se mantiene de parte del cronista la idea de toda la situación como un espectáculo.
Las hermanas satánicas
La crónica se basa en el encuentro con Gabriela Vásquez, hermana de Silvina quién asesinó a su padre para “quitarle el demonio”, después de tres años del acontecimiento.
En una primera parte se empieza con una pregunta muestra la presencia del cronista y el encuentro de la protagonista de la crónica con éste.
Se describe a Gabriela Vásquez, muy detalladamente como se puede ver cuando se menciona la cicatriz que tiene en su cara. El hecho de mencionar es la apariencia de toda una historia detrás de ella.
Luego se cuenta qué fue lo que pasó o y cuál fue la correlación del entono como respuesta a lo acontecido.
En la segunda parte de la crónica, el narrador vuelve en el tiempo para contar la historia del nacimiento del padre y establecer una relación de él con esa imagen de “demonio” con respecto a la causa de su concepción. Además cuenta cómo el padre conoció a su mujer y de ahí el nacimiento de las hermanas hasta la muerte de la madre de ellas lo que provocó actitudes extrañas en Silvina.
Se retoma la situación del encuentro en la casa del cronista quien también describe a Gabriela cómo era antes y ahora en qué lugar quedó (para él es una víctima); pero siempre aparece una relación tensa entre ambos porque en esta segunda parte, el cronista aparece con ciertos comentarios incisivos, irónicos. Eso se puede ver cuando habla sobre el demonio, la sangre y cuando menciona que Gabriela le grita y le dice que vaya a conocer la casa donde sucedió todo.
Eso da pie a la tercera parte de la crónica dónde se describe la casa y toda la situación después del crimen, lo que pasó Gabriela en la cárcel y la relación con su hermana. En esta parte el relato es más cronológico y no está tan presente la figura del cronista.
En una cuarta parte se vuelve a mencionar la historia del padre pero antes de su muerte en dónde él se entera lo que se plantea en un principio en el relato. Esto da cuenta de una estructura circular que da pie a la finalización que muestra cómo quedó el lazo entre hermanas.
A caballo de la fe
Esta crónica está basada en la descripción de la peregrinación hacia el santuario de la Difunta Correa en San Juan.
Sigue un una secuencia cronológica, lineal, es decir que no va y viene mucho en el tiempo y desde el primer momento se sitúa en el tiempo del relato.
También en un principio, se marca el lugar del cronista cuando describe la sensación con respecto a su entorno en ese momento.
Es una narración muy descriptiva que tiene en cuenta los detalles para que se note el carácter ritual de la situación.
En una parte en la descripción se intercala la historia de la Difunta Correa y de su celebración, y además se incluye el comentario de un antropóloga sobre ese tipo creencias como para dar lugar a otra perspectiva, cosa que en las crónicas anteriores aún no había aparecido.
También se hace uso de los testimonio de otros peregrinos y se le da importancia a la descripción de la gente que asiste a la peregrinación.
La mirada y sensación del cronista está muy presente y finalmente da la sensación que encontró algo o que se identificó un poco con lo que fue a buscar.
En una primera parte se empieza con una pregunta muestra la presencia del cronista y el encuentro de la protagonista de la crónica con éste.
Se describe a Gabriela Vásquez, muy detalladamente como se puede ver cuando se menciona la cicatriz que tiene en su cara. El hecho de mencionar es la apariencia de toda una historia detrás de ella.
Luego se cuenta qué fue lo que pasó o y cuál fue la correlación del entono como respuesta a lo acontecido.
En la segunda parte de la crónica, el narrador vuelve en el tiempo para contar la historia del nacimiento del padre y establecer una relación de él con esa imagen de “demonio” con respecto a la causa de su concepción. Además cuenta cómo el padre conoció a su mujer y de ahí el nacimiento de las hermanas hasta la muerte de la madre de ellas lo que provocó actitudes extrañas en Silvina.
Se retoma la situación del encuentro en la casa del cronista quien también describe a Gabriela cómo era antes y ahora en qué lugar quedó (para él es una víctima); pero siempre aparece una relación tensa entre ambos porque en esta segunda parte, el cronista aparece con ciertos comentarios incisivos, irónicos. Eso se puede ver cuando habla sobre el demonio, la sangre y cuando menciona que Gabriela le grita y le dice que vaya a conocer la casa donde sucedió todo.
Eso da pie a la tercera parte de la crónica dónde se describe la casa y toda la situación después del crimen, lo que pasó Gabriela en la cárcel y la relación con su hermana. En esta parte el relato es más cronológico y no está tan presente la figura del cronista.
En una cuarta parte se vuelve a mencionar la historia del padre pero antes de su muerte en dónde él se entera lo que se plantea en un principio en el relato. Esto da cuenta de una estructura circular que da pie a la finalización que muestra cómo quedó el lazo entre hermanas.
A caballo de la fe
Esta crónica está basada en la descripción de la peregrinación hacia el santuario de la Difunta Correa en San Juan.
Sigue un una secuencia cronológica, lineal, es decir que no va y viene mucho en el tiempo y desde el primer momento se sitúa en el tiempo del relato.
También en un principio, se marca el lugar del cronista cuando describe la sensación con respecto a su entorno en ese momento.
Es una narración muy descriptiva que tiene en cuenta los detalles para que se note el carácter ritual de la situación.
En una parte en la descripción se intercala la historia de la Difunta Correa y de su celebración, y además se incluye el comentario de un antropóloga sobre ese tipo creencias como para dar lugar a otra perspectiva, cosa que en las crónicas anteriores aún no había aparecido.
También se hace uso de los testimonio de otros peregrinos y se le da importancia a la descripción de la gente que asiste a la peregrinación.
La mirada y sensación del cronista está muy presente y finalmente da la sensación que encontró algo o que se identificó un poco con lo que fue a buscar.
La política en los Boxes
Esta crónica está dividida en partes. En un primer lugar se cuenta una situación anecdótica de 1972 para presentar el tema de la crónica: que la política se hace en cualquier lado. Lo que intenta este texto es mostrar la otra realidad que no está mostrada en “los libros de política o cívica”. En segundo y tercer lugar, la otra parte transcurre en dos bares diversos con gente relacionada con la política.
El cronista está muy presente en toda la crónica y utiliza un estilo muy informal que se también refleja que el escenario de la política es muy descontracturado.
Utiliza la transcripción de diálogos que continúan con este estilo coloquial y además se cuenta anécdotas y chismes sobre este mundo.
Finalizando la crónica el narrador compara cómo era tratada la política anteriormente y muestra que no transcurría tanto cafés y restaurantes y por último hace una reflexión sobre lo qué es hacer política y cuestionándose cómo lo hacía antes sarmiento.
El cronista está muy presente en toda la crónica y utiliza un estilo muy informal que se también refleja que el escenario de la política es muy descontracturado.
Utiliza la transcripción de diálogos que continúan con este estilo coloquial y además se cuenta anécdotas y chismes sobre este mundo.
Finalizando la crónica el narrador compara cómo era tratada la política anteriormente y muestra que no transcurría tanto cafés y restaurantes y por último hace una reflexión sobre lo qué es hacer política y cuestionándose cómo lo hacía antes sarmiento.
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